Crónica.

 

 

"Trataron de acabar con mis sueños" dice: Alejandro Bedoya Porras.

 
 
 

 Alejandro Bedoya Porras, nunca se imagino cumplir su sueño y mucho menos que de un momento a otro llegaran a terminar con ellos. Pero el día tras día lucha con amor, paciencia y sacrificio. Para que nadie acabe con su felicidad.

Por: Laura Cristina Bedoya Porras.

Mi sueño desde que tengo memoria ha sido  ser futbolista profesional y este sueño empezó cuando tenía 10 años, yo vivía en el barrio Belén Rincón y practicaba el deporte pero la verdad lo hacía en la calle con mis amigos del barrio o en la cancha de mi unidad Portal De La Colina. Pero un día mi hermano mayor Juan Pablo Bedoya, llevo a  una amiga Carolina Varela,  para que conociera a  mi mamá Adriana Porras, pues resulta que ella la amiga de mi hermano sabía mucho de fútbol y me pregunto cómo cinco veces que se quería pertenecer a un equipo de fútbol; que ella ya me había visto jugar y que lo hacía muy bien y que ella tenía un equipo llamado La Mota, que entrenaban en la cancha de la unidad deportiva María Luisa Calle y quería que yo perteneciera a él.

Carolina me insistió tanto que yo le dije que sí y ella se encargo de hablar con mis padres, que son mucho más amantes al fútbol que yo y de inmediato ellos dijeron que si, la verdad me sentí muy buen con la propuesta; al fin y al cabo es lo que más me gustaba hacer. Estuve en el equipo como siete meses y jugamos tres torneos de los cuales ganamos dos, fue un buen promedio para un equipo chico y sin reconocimiento como lo era este. Se llegaron las vacaciones de diciembre y Carolina me dijo que ella creía que yo no iba a continuar en el equipo y todo era gracias a mi gran talento, resulta que durante esos tres torneos un señor llamado Jesús Betancur conocido como "chucho" me estuvo viendo y según Carolina se enamoro de mi forma de jugar al fútbol.

Chucho era el técnico de la categoría  Pony fútbol del Envigado F.C y era el dueño en ese entonces del equipo La Estrella, el me llevo al Envigado y lastimosamente no pase; pero en La Estrella sí y con ese equipo participe en las competencias zonales para pasar a la Pony, yo lo que más anhelaba era jugar ese mundialito  como muchos le dicen a la Pony en la cual me fue muy bien y mi talento aumento, pero lastimosamente nos eliminaron en la última ronda. Yo llore como nunca, me sentía derrotado y con un sueño sin cumplir, pero como siempre me ha dicho mi abuela Elena de Porras; Dios sabe como hace sus cosas, a nosotros nos eliminaron un día sábado y al lunes llamaron a mi papá de cuatro  equipos Copacabana, Sabaneta, Itagüí y Envigado para que participara en el mundialito con alguno de ellos.

Para mí fue una decisión muy dura de tomar pero chucho fue el que me dio la oportunidad en  dos ocasiones y siempre me tuvo en cuenta y por otro lado el Envigado es un buen club en cuanto con el manejo de las canteras y  finalmente me quede con el envigadito. Se llego el día de mi primer partido en la Pony, Marte numero 1; la sensación no la puede describir pero fue algo hermoso; me lo viví y disfrute como a nada. Pero cuando llegamos  a la segunda ronda nos elimino un equipo extranjero que venía del país de los mejores futbolistas del mundo, Brasil. No salí conforme pero tampoco me sentía mal, pues estuve en ese torneo en el que muchos niños quieren estar y en el que Dios me dio la oportunidad de participar.

Mi oportunidad no se acabo allí continúe el en Envigado F.C, y  con este club participe en la Liga Antioqueña de Fútbol jugando en las categorías sub 12, 13 y 14, con un técnico llamado Javier Gutiérrez al cual se le conoce como "Bala" el es excelente técnico y buen amigo pero a mitad de las competencias de la categoría sub 14, a bala lo ascendieron de categoría y a nosotros nos asignaron un técnico nuevo; al que la verdad no me le sé el nombre él se presento como Fello y hasta el día de hoy lo conozco así. Fello es de Santa Marta y según lo que he investigado de él, supuestamente jugó fútbol pero no se sabe en cual equipo, cuando llegó era una buena persona, pero pasaron tres meses y el se cogió muchas confianzas; mi papá decía que él parece paraco porque le pide plata a los papás de los futbolistas para ponerlos a jugar. Mi papá siempre me ha dicho que el jamás le pagaría a alguien para poder ver mi talento y que el día que eso pase me deja de apoyar, por ese motivo el profesor  Fello  me saco de la titular.

Fello dejo de contar conmigo porque mi papá no le daba ni un peso y yo poco a poco me fui cansando de esto, yo no recuerdo fechas especificas; pero un día del mes de noviembre del año 2011, estábamos jugando en la cancha Antonio Nariño contra el equipo alterno del Envigado que se llama Arco Zaragoza, era algo así como un clásico yo empecé en la banca. Faltando 5 minutos para terminarse el primer tiempo el profe me entro, íbamos empatados y era como un partido a muerte; se termino el primer tiempo y el profe Fello nos ánimo para que le metiéramos y saliéramos con toda la buena actitud para el segundo tiempo, empezó la parte complementaria del partido y yo estaba con toda; lo estaba haciendo bien pero a las 60 minutos, es decir a los 15  me saco.

Me sentía pésimo como el peor jugador del mundo salí callado, con la cabeza agachada, no le dije nada a nadie y no me fui para el banca sino para una tienda que había al frente de la cancha; mi mamá se fue detrás de mí y yo le dije - tráeme las cosas que me voy, ella asustada me dijo: - para donde, no ves que el partido no se ha terminado. Ella fue no me dijo nada mas, recogió mis cosas y nos fuimos para la oficina del Envigado pero ese día lastimosamente el dueño del  equipo Juan Pablo Upegui, no nos pudo atender. Llamamos a mi papá y le contamos todo lo que me sucedió, el muy enojado cuando salió de su trabajo se fue para el club y pedir  una cita para retirar mis papeles de ese club.

La secretaría del club doña Gloria ya sabía todo lo ocurrido, porque es muy amiga del profe  Fello y le dijo a mi papá que por el momento no tenia sitas, pero que ella lo llamaba para confírmale cuando podía verse para hablar con Juan Upegui. Esperamos dos días y mis padres dijeron que esta situación se estaba salido de las manos y yo no me podía quedar sin equipo porque en esos dos días estuve sin entrenar,  fueron hablar con un amigo de ellos Alejandro Tuberquia, que es el preparador de los arqueros del Envigado y el ese mismo día logró  que nos reuniéramos con Juan Pablo.

Juan ya sabía gran parte de lo que ocurrido, pero a él le dijeron mal las cosas. Según el testimonio que le dieron a Upegui, yo trate mal a Fello que hasta le eche maldiciones y la verdad eso no ocurrió así; mi memoria no me falla y a mi madre menos y ella me dice que yo salí cari agachado y callado. El testigo que confirmo todo lo dicho fue  el que hoy es técnico de la categoría profesional del club Juan Carlos Sánchez. Mis padre y yo indignados lo único que dijimos fue por todas las humillaciones por las que pase, por no darle plata a Fello y no dije nada mas, mi papá pidió los papales;  pero ellos no los querían devolver, me dijo que yo era muy talentoso y que la solución era que yo fuera donde Fello a disculparme y todo quedaba bien, sin importar lo mal que él me trato. Mi decisión fue retirarme del Envigado, mis padres y yo pedimos los papeles y le agradecimos por todo lo bueno y lo malo, que me ocurrió, viví y aprendí.

En realidad lo que más me dolió de todo lo que viví, fue que Fello y Juan Carlos Sánchez me quería dañar mi reputación y acabar con mis señor, sin ni siquiera conocerme y saber cómo soy yo en realidad. pero mis oportunidades no se acabaron, desde ese entonces han sido muchas y muy grandes, Dios nunca me abandona y mis padres siempre me están apoyando y yo con respeto, responsabilidad y con mucho amor siempre les atribuyo a todo lo que me dan.

Lo último que supe del profesor Fello es que tiene al Envigado lleno de jugadores de otras regiones, yo no tengo nada en contra de las personas que no son paisas; pero lo malo es que la mayoría de estos jugadores no tienen la edad adecuada para participar en las categorías en las que él los pone a competir; son mayores y juegan contra futbolistas que son menores y se nota la desigualdad, y ha sacado a muchos de deportistas de Antioquia y así les quita la oportunidad de participar por la selección Antioquia, por su departamento. Ante todo hay que ser honestos y hablar con franqueza y no acabar con la reputación de nadie y mucho menos tratar de terminar con los  sueños e ilusiones de los demás.

 

 

 

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